NUESTRO TEMPLO, UN LUGAR INFINITO




Nos pasamos la vida aferrados a muchas convicciones, aquello que otros ya vivenciaron, a lo ya preestablecido, sin cuestionarnos. Buscando siempre afuera eso que tanto anhelamos...el amor en la familia, la aceptación en las amistades, el reconocimiento en el trabajo, un premio, un abrazo, una caricia, un mensaje, un saludo...como si fuera algo que los demás nos deben, es su responsabilidad otorgarnos ese gesto, esa actitud, esa acción.  

Más de uno escuchó decir alguna vez frases como "todo llega para quien sabe esperar" y también que "si queremos algo debemos salir y luchar para conseguirlo". Pero pocos nos dicen realmente lo importante, que tanto lo que deseamos como lo que recibimos solo será posible y bien percibido si estamos en armonía con nuestro interior, nuestro templo. Y digo que somos un templo porque es importante tener fe en nosotros, construirnos y deconstruirnos las veces que sean necesarias para permitirnos sentir ese amor, ese reconocimiento, esa aceptación, ese mérito y afectos.

No sirve de nada recibir un abrazo o un premio si no estamos seguros de su sentido en nuestras vidas ¿Por qué estaré dando esto? ¿Por qué estaré recibiendo lo otro? Y las respuestas están en éste templo, si conocemos éste lugar interior, probablemente tengamos las respuestas; de lo contrario buscaremos una respuesta en el exterior. Por ejemplo: me ascendieron porque hice bien mi trabajo, fui responsable y aplicada/o, pero alguien que se conoce y reconoce diría que lo obtuvo porque pudo apreciar cada situación con todas las emociones generadas, que descubrió una manera de dar algo bueno a través de su trabajo.  

Dar y recibir es una cuestión que no es inherente al ser humano, al contrario, es una parte significativa de esa humanidad. Y esa humanidad será comprendida y valorada en la medida que uno se conoce, se cuida y permite transformarse en alguien con singularidad, particularidades y aspectos propios que desea compartir con los demás. Sé el templo en el que te gustaría permanecer, para después aceptar o no todo lo que llegue a él.   

Comentarios