NUESTRO TEMPLO, UN LUGAR INFINITO
Nos pasamos la vida aferrados a muchas convicciones, aquello que otros ya vivenciaron, a lo ya preestablecido, sin cuestionarnos. Buscando siempre afuera eso que tanto anhelamos...el amor en la familia, la aceptación en las amistades, el reconocimiento en el trabajo, un premio, un abrazo, una caricia, un mensaje, un saludo...como si fuera algo que los demás nos deben, es su responsabilidad otorgarnos ese gesto, esa actitud, esa acción. Más de uno escuchó decir alguna vez frases como " todo llega para quien sabe esperar " y también que " si queremos algo debemos salir y luchar para conseguirlo ". Pero pocos nos dicen realmente lo importante, que tanto lo que deseamos como lo que recibimos solo será posible y bien percibido si estamos en armonía con nuestro interior, nuestro templo. Y digo que somos un templo porque es importante tener fe en nosotros, construirnos y deconstruirnos las veces que sean necesarias para permitirnos sentir ese amor, ese reconocimiento...